Los checkboxes legales y la madre que los parió

Publicada en Negocio.

Si quieres sacar de quicio a un informático, es tan fácil como mencionarle que hay que añadir en algún sitio un «checkbox o casilla de verificación» por temas legales. Bien sea para para aceptar las cookies de la web, o para suscribirse a la Newsletter o en el proceso de compra en el que el usuario ha de marcar que está de acuerdo con los Términos y Condiciones, etc. Cualquiera de estas sirve para que la reacción del informático sea parecida a esto:

Reacción de pánico
Reacción natural de un informático al informarle de que tiene que añadir un «checkbox legal».

Aunque algunos puedan considerar que un profesional informático (técnicos informáticos, ingenieros en informática, aficionados a la informática, o investigadores en informática) es exclusivamente una persona cuyas aficiones, comportamiento o vestuario son inusuales (bueno, está es la definición que encontrarás de friki en la wikipedia), mi opinión es que muchos son y/o somos buenos profesionales que mezclamos buena personalidad con talento.

Pero lamentablemente tenemos una flaqueza (o, ¿debería decir bug?) que nos afecta a todos los profesionales de este sector y que surge cuando nos hablan de las checkboxes que hay que añadir en cualquier web o formulario para adaptarnos al nuevo Reglamento de Protección de Datos (RGPD). Y aunque negaremos que se trata de una flaqueza y más bien lo consideramos como una reafirmación de nuestra propia identidad, acabamos sufriendo las cinco etapas distintas que se observan en los procesos en el que has de lidiar con la tragedia y que describió por primera vez la psiquiatra suizo-estadounidense Elisabeth Kübler-Ross. Las etapas son las siguientes:

#1 Negación

«Esto no me puede estar pasando, no a mí». ¿De verdad que alguien ha escrito esta ley? El mundo pierde sentido, nos abruma.

¡Ojo!, en ningún caso hay que confundir esta reacción con creer que un informático no respeta la privacidad de las personas. Los informáticos somos grandes fans del derecho a la privacidad.

En esta etapa, mi recomendación basada exclusivamente en mi experiencia personal es que le dejes al informático un poco de tiempo para adaptarse a esta nueva realidad. Dale un poco de espacio. Lo necesita. Pero, ¡cuidado! Este tiempo tampoco debería durar demasiado. Se sabe que cuando esta negación se hace persistente, la represión podría también dar lugar a enfermedades físicas como malestar estomacal, dolor de pecho o hipertensión.

#2 Ira

Cuando ya no es posible negar la realidad y no queda más remedio que reconocer que sí, que existe la RGPD, es cuando el informático entra en la etapa de indignación e ira:

¿Me estás diciendo que a una persona que quiere recibir nuestra Newsletter y que para ello va a hacer click al botón «suscribir a la newsletter», también le he de añadir un checkbox para informarle de que me voy a guardar su dirección de correo? ¡¡Dos clicks!! ¿Te has vuelto loca? ¿Pero es que no ven todos los que «inventan las leyes» que perderemos una gran conversión por culpa de este click adicional? ¡A la m***** toda la experiencia de usuario!

Hay incluso informáticos que llegaron a manifestar públicamente su estado de indignación y enfado cuando apareció la primera ley de cookies:

Web nocookielaw.com
Web de nocookielaw.com en que manifiestan que han quitado los avisos de uso de cookies y desarrollado un software abierto para que no te aparezca la ley de cookies en ninguna web.

También puedes encontrar extensiones de Google Chrome como CookiesOK o I don’t care about cookies desarrollados por algunos informáticos para llevar mejor este trauma y poder aceptar todas las notificaciones de cookies automáticamente.

El enfado es normal pero si no se consigue salir de esta etapa, tienes un problema. Has de ser capaz de canalizarlo y concentrar la mente en buscar un plan de tratamiento adecuado para conseguir salir de esta etapa y mejorar la calidad de vida. Una alternativa puede ser leer algún artículo como este que te he escrito para relajarte un poco.

#3 Negociación

En esta etapa es donde se alcanza el último intento de llegar a un compromiso con la propia realidad. De hecho, en Nelio estamos en esta fase. O mejor dejémoslo en que quiero pensar que por lo menos hemos superado la anterior. La prueba está en que ya hemos sido capaces de leernos «el párrafo conflictivo»:

(32) El consentimiento debe darse mediante un acto afirmativo claro que refleje una manifestación de voluntad libre, específica, informada, e inequívoca del interesado de aceptar el tratamiento de datos de carácter personal que le conciernen, como una declaración por escrito, inclusive por medios electrónicos, o una declaración verbal. Esto podría incluir marcar una casilla de un sitio web en internet, escoger parámetros técnicos para la utilización de servicios de la sociedad de la información, o cualquier otra declaración o conducta que indique claramente en este contexto que el interesado acepta la propuesta de tratamiento de sus datos personales. Por tanto, el silencio, las casillas ya marcadas o la inacción no deben constituir consentimiento. El consentimiento debe darse para todas las actividades de tratamiento realizadas con el mismo o los mismos fines. Cuando el tratamiento tenga varios fines, debe darse el consentimiento para todos ellos. Si el consentimiento del interesado se ha de dar a raíz de una solicitud por medios electrónicos, la solicitud ha de ser clara, concisa y no perturbar innecesariamente el uso del servicio para el que se presta. (Fuente: REGLAMENTO (UE) 2016/679 DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO de 27 de abril de 2016)

Y sabemos que el tiempo juega en contra nuestra. La fecha límite para la aplicación obligatoria de la RGPD es el 25 de mayo del 2018.

Pero, ¿en que consiste esta etapa? Primero, en comprender que esta ley no es un castigo por algo que hemos hecho mal. Es una de las muchas leyes que simplemente forman parte de la vida. Y segundo, en buscar soluciones para lidiar con la situación y que la siguiente etapa sea lo más liviana posible.

De momento, nos hemos quedado con la tranquilidad de que de los cambios necesarios en los formularios y popups de compra de nuestros productos, se encargará FastSpring, nuestra plataforma de pago. Esto ayuda a llevarlo todo un poco mejor… pero aquí no acaba la nueva ley.

#4 Depresión

Sabemos que la siguiente etapa es la de la depresión. Habíamos diseñado una web y un software priorizando la experiencia de usuario y nos aparece una ley que nos tira todo nuestro gran trabajo por los suelos.

Aparecen sentimientos de no servimos para nada porque no podemos hacer muchas de las cosas que hacíamos anteriormente. […] En esta fase lloraremos, sentiremos pena por nosotros mismos y generalmente renunciaremos a hacer muchas cosas porque no encontramos alegría en nada. La pena nos puede conducir a la depresión y a la desesperación. Nos damos cuenta de que nuestra forma de vida ha cambiado o está cambiando de una manera drástica. Quizás ya no somos capaces de hacer todas las cosas con la que siempre hemos disfrutado. Nuestro futuro que antes nos parecía tan esperanzador ahora parece una gran espacio blanco con un gigantesco punto de interrogación en el medio.(fuente: las cinco fases para la aceptación crónica de una enfermedad)

Cuanto más corta sea esta etapa, mejor para tu calidad de vida.

#5 Aceptación

La aceptación no es resignación. Habiendo pasado por las cuatro etapas anteriores, hemos de aceptar la ley como parte más de nuestra vida, una realidad con la que debemos de vivir porque no existe otra vía de escape. Y aquí es donde nos hemos de permitir la oportunidad de vivir con nuestro trabajo a pesar de este golpe tan duro. La frase que resume la esencia de esta etapa es “todo va a estar bien”.

Para alcanzar esta etapa, puede ayudar el tener referencias en las que veas que otros han superado todo el proceso y siguen bien. Y es por ello que te dejo algunos ejemplos que muestran no sólo que siguen bien, si no que además han sido capaces de añadirle un cierto toque de humor.

thedailymash

ley de cookies de thedailymash.com
Captura de pantalla de la ley de cookies de thedailymash.com.

thedailymash tiene un aviso para cookies en la que dicen:

Oye, utilizamos cookies para personalizar los anuncios y el contenido y proporcionarte todas esas cosas de social media que te encantan, no es que realmente te importe. Puedes leerlo aquí o hacer clic aquí para deshacerte de esta molesta caja y continuar.

AyudaWP

La web de Fernando Tellado tiene un aviso bien clarito sobre las consecuencias de seguir navegando en su web y deja entrever su indignación sobre todo este asunto:

Web de AyudaWP
Web de AyudaWP.

Los burócratas de la UE me exigen que te diga que si visitas Ayuda WordPress puedes recibir alguna cookie. Aquí no hay cookies de publicidad, como las que si te dejan Google, Amazón y un montón de sitios, sin avisar, pero el que te tengo que avisar soy yo. Las cookies que te deja Ayuda WordPress son para facilitarte la navegación, compartir y comentar. Si no quieres recibir cookies puedes navegar en modo privado, abandonar este sitio y perderte el contenido gratis que comparto cada día para WordPress o irte a una isla desierta para vivir aislado del mundo, eso sí, sin cookies. O sino, simplemente cierra esta ventana coñazo y sigue disfrutando del blog. Si tienes curiosidad sobre esto de las cookies te dejo un enlace >> más información. (Ayudawp.com)

Bonilista

Si estás suscrito a la lista de correos de David Bonilla, Bonilista, todos sus mensajes incluyen el siguiente simpático mensaje:

Bonilista
Pie de mensaje de un correo recibido de la Bonilista.

Y también consuela un poco ver que no somos los únicos preocupados por la RGPD. ¡Muchas gracias, David!

Emezeta

Emezeta.com incluye un mensaje discreto pero añade una imagen del monstruo de las galletas.

Emezeta
Web Emezeta.com.

Yorokobu

Yorokobu también deja entrever su visión sobre el tema:

Yorokubu
Captura de pantalla de la web de Yorokubu.es.

La Ley 34/2002 nos obliga a avisarte de que usamos cookies propias y de terceros (ni de cuartos ni de quintos) con objetivos estadísticos y de sesión y para mostrarte la ‘publi’ que nos da de comer. Tenemos una política de cookies majísima y bla bla bla. Si continúas navegando, asumimos que aceptas y que todo guay. Si no te parece bien, huye y vuelve por donde has venido, que nadie te obliga a entrar aquí. Pincha este enlace para conocer los detalles. Tranquilo, este mensaje solo sale una vez. Esperamos. (Yorokubu.es)

Meneame

Meneame.net muestra un mensaje de simple resignación:

Meneame
Captura de pantalla de la web meneame.net.

Nos obligan a molestarte con la obviedad de este sitio usa cookies – más información (meneame.net)

Pepephone

Pepephone le pone un toque de humor al tema:

Pepephone
Captura de pantalla de la web de pepehone.com.

Las cookies de Pepe son caseras y cocinadas para recopilar información que le ayuda a optimizar la visita de su casa (la web). (pepephone.com)

Conclusión

La vida a veces nos da disgustos. Adaptar la web, las aplicaciones y la empresa al nuevo Reglamento (UE) 2016/679 nadie dijo que sería tarea fácil. De hecho, la firma Baker&McKenzie realizó una encuesta en 2016 en el que el 60-70 de los entrevistados respondieron que necesitarían un presupuesto adicional para adaptarse al nuevo reglamento.

Es posible que vaya en contra de algunos de tus principios de identidad. Pero tranquilo. No estás solo. Algunos informáticos que ya la están cumpliendo, han podido comprobar que el mundo no se ha acabado por esto.  Y si compartes tu experiencia sobre este tema en los comentarios, estoy segura de que entre todos conseguiremos que «todo vaya bien».

Foto de Dmitry Ratushny en Unsplash.

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2 comentarios en «Los checkboxes legales y la madre que los parió»

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